Construimos la capa de inteligencia de empresas medianas: su conocimiento conectado en un solo lugar, sistemas hechos a su medida y agentes que trabajan sobre ambos. Aquí, quiénes somos, qué hacemos y cómo lo hacemos.








HEYAY LABS es el estudio de Adolfo Rangel Prado. No es una línea de negocio nueva ni un giro reciente: construir con inteligencia artificial es lo único que hacemos, y lo hacemos dentro de la empresa del cliente — con su gente, con sus datos y capacitando a su equipo mientras el sistema toma forma.
El primer entregable nunca es un documento. Es software que se abre en el navegador o un asistente que ya contesta en WhatsApp, y que alguien del equipo usa esa misma semana. Lo que se aprende usándolo corrige el plan.
Su equipo ya paga y usa una inteligencia artificial — ChatGPT, Claude o ambas. Lo que esa IA no tiene es acceso a lo que hace única a su empresa: sus reuniones, sus sistemas, sus precios, su forma de decidir. Nuestro trabajo es conectar esas dos mitades.
A eso le llamamos empresa agéntica: una empresa legible y operable para agentes de IA. Todo lo que construimos —un sistema nuevo, un cerebro de conocimiento, un conector a lo que ya existe— nace preparado para usarse conversando: por voz, por chat, mandando una foto o pegando un texto. En lugar de abrir cinco pantallas y capturar, su gente pide y revisa.
EN UNA FRASE
La inferencia la pone la suscripción que ya pagan. Nosotros hacemos que su empresa quepa dentro: con los conectores, los permisos y las reglas correctas, para que cada respuesta salga de sus datos reales — con fuente — y no de la imaginación del modelo.
Cada proyecto entra por el frente que más le duele a la empresa. Todos comparten la misma disciplina: primero los datos, después la inteligencia, y reglas que viven en el sistema — no en una promesa.
Todo el conocimiento del negocio —reuniones, metodología, precios, documentos, sistemas— destilado en un solo lugar, siempre al día, consultable desde donde su equipo ya trabaja.
Asistentes de IA en WhatsApp que atienden a los clientes del cliente: agendan, cotizan, dan seguimiento o acompañan, con la personalidad y las reglas de la casa.
Sistemas completos —ERP, CRM, expediente, cotizadores, facturación— construidos desde cero para la operación real del cliente, y preparados desde el día uno para operarse conversando.
No todo se construye de cero. Sus sistemas actuales —el ERP, la base de clientes, los archivos— se conectan a ChatGPT y Claude mediante conectores seguros, con permisos por persona.
La tecnología sin adopción se apaga sola. Por eso cada proyecto incluye a su gente — y también trabajamos la adopción como servicio propio.
Cuatro proyectos, cuatro frentes distintos. Todos en producción o en manos del equipo del cliente.
Para Marcelo Michel Leaño —conferencista, autor y fundador de CIMA— construimos la empresa agéntica completa. Tom, su asistente personal: todo su negocio —metodología, servicios, precios, libros, juntas— destilado en un cerebro de ~250,000 palabras que vive en su propio servidor y le responde igual desde WhatsApp, ChatGPT, Claude o la terminal. Y Apolo, su reflejo digital hacia sus clientes: un coach por WhatsApp formado con sus cuatro libros y sus metodologías, que responde con su voz — literalmente, con su voz.

Consultora de comercio exterior con más de 24 años. Diseñamos y desarrollamos de cero su sistema de calificación de origen T-MEC — modelo legal, motor de cálculo, base de datos, interfaz y agente conversacional. Primer entregable funcional en 15 días; en producción desde junio de 2026, validado 8 de 8 por un consultor independiente, y hoy evolucionando a producto de mercado.

Tres sucursales, nueve doctores. CRM, agenda, expediente clínico y reactivación de pacientes en un sistema propio, con un asistente de WhatsApp que agenda, reagenda y cancela citas solo. Opera con 2,823 pacientes reales.

Arrendadora con alrededor de veinte razones sociales. Su plataforma entera —cotizador, contratos, contabilidad multiempresa y facturación directa al SAT— construida en tres meses, sin cobro por usuario, con el primer módulo en uso desde las primeras semanas.
REFERENCIAS DIRECTAS
Lo más útil que podemos ofrecer no es un caso escrito, sino una llamada con quien ya pasó por esto. Coordinamos la conversación y, si lo prefieren, nosotros no estamos en la sala.
Una conversación de treinta minutos alcanza para saber si hay proyecto. Cuéntenos qué les duele — nosotros decimos con franqueza qué resolveríamos primero, qué no, y por dónde empezaríamos.